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domingo, 5 de noviembre de 2017

XLVI Campeonato de España de Doma Vaquera - Clasificacion Final

XLVI Campeonato de España de Doma Vaquera, organizado por la Hermandad del Señor de la Amargura, San Felipe, Carmona 2017-
Clasificación  final:

1º    Jónatan Peña Cordero      TALAVANTE    556,2


2º    Buenaventura Maestre Soria    ALHAMBRA    553,5


3º    José Ramón Pérez García    BACARDI    552,1


4º    Juan Fdo. Holgado Estrada    BATUTEIRO    547,3


5º    Bernardo Hernándiz Ortiz    COBRE    547,1


6º    Víctor Manuel Magriz Alcón    PICACHU    538,3


7º    Rafael Arcos González     LAGARTIJO 75%    535,7


8º    José Pablo Rodríguez Román    NAPOLEON    533,3


9º    José Luís López Reyes              LIRIA       532,2


10º    Ezequiel León Guerrero    HISPANO    527,9


11º    José Manuel Marín Gómez    ACEBUCHE    527,7


12º    Amador Martín López          LIBERTINO    525,7

sábado, 21 de octubre de 2017

XLVI Campeonato de España de Doma Vaquera de Carmona - Clasificacion dia 13

XLVI Campeonato de España de Doma Vaquera, organizado por la Hermandad del Señor de la Amargura, San Felipe, Carmona 2017.
Clasificación dia 13 de Octubre.


1º Buenaventura Maestre Soria    ALHAMBRA     274,40 puntos


2º Juan Fernando Holgado Estrada   BATUTEIRO  274,10 puntos


3º Bernardo Hernándiz Ortiz   COBRE   272,50 puntos


4º Jónatan Peña Cordero     ROMPESUEÑO   272,10 puntos

 
5º  José Pablo Rodríguez Román  NAPOLEON  269,70 puntos


6º José Manuel Marín Gómez ACEBUCHE  268,80 puntos

 
7º José Ramón Pérez García  SINLACHE  268,80 puntos

 
8º Ezequiel León Guerrero   HISPANO   265,90 puntos

 
9º  José Miguel Valero Naranjo ESPLENDIDO  263,20 puntos

 
10º Roberto Crespo Manzanares REGALITO   260,60 puntos

 
11º Manuel Sevillano Torres  KUKO 50%    255,00 puntos

 
12º Manuel Jesús Lozano González  RELENTE 254,50 puntos.

 
13º Salvador Castro Sánchez   CHAPARRO  254,40 puntos.

 
14º José Racero Cabestro  BIZARRO       252,20 puntos

 
15º  José Manuel Cruz Lorenzo  PRIVILEGIADO  248,60 puntos.

 
16º Sebastián López García  ARENA       246,20 puntos

 
17º José Manuel Martín Japón BONDADOSO  241,90 puntos

 
18º    Olivier Boutaud        ODIN DE THE          INVITADO

miércoles, 26 de marzo de 2014

Reino de España: ¿Marchas de la Dignidad en “tierra de nadie”?

La entrada en Madrid de las Marchas de la Dignidad y su calurosa acogida popular convertida en una "gigantesca manifestación" –como la ha calificado Le Monde— que bloqueó todo el centro de la ciudad han venido en un momento que no podía ser más oportuno. En un momento de desgaste, de cansancio, de hartazgo y –seamos claros— de desmoralización profunda y creciente de un pueblo trabajador cruelmente castigado durante seis años por la crisis, un paro obrero peor que el de la Gran Depresión y unas pérfidas políticas procíclicas de ajuste fiscal, devaluación salarial, contracción sin precedentes del gasto social y contrarreforma reaccionaria del derecho laboral democrático. El indudable éxito de las marchas –a las que no han dejado de ningunear y poner vergonzosamente sordina los grandes medios de comunicación del Reino (todos en manos de la banca privada, todos financieramente dependientes de la publicidad institucional pública)— ha venido a recordarnos a todos la enorme capacidad de movilización solidaria que todavía existe, el potencial de rabia, indignación y cólera popular que todavía es capaz de expresarse organizadamente en la calle. El Manifiesto de las Marchas no podía haberlo dicho mejor: vivimos en "una situación extremadamente difícil, una situación límite, de emergencia social, que nos convoca a dar una respuesta colectiva y masiva de la clase trabajadora, la ciudadanía y los pueblos".

Esa convocatoria, como explicó en SP Carlos Martinez, uno de sus coordinadores andaluces, había nacido desde la confluencia de experiencias de combate muy variadas, como las marchas y ocupaciones de tierras de jornaleros de la CUT, del Campamento de la Dignidad de Cáceres, de las concentraciones contra los desahucios de la PAH, de las mareas ciudadanas, de los márgenes críticos y contestatarios del movimiento obrero organizado pero en primera línea de la resistencia social contra las políticas de ajuste. Superando las divergencias inevitables que nacen de experiencias tan distintas y duras, de inveteradas confrontaciones sectarias de pequeños aparatos, minúsculas vanidades e ínfimas raposerías, los miles de participantes de las distintas columnas de las Marchas sobre Madrid han venido a convertirse en un catalizador euforizante para la movilización de cientos de miles de personas que han volcado en ellas su solidaridad. También –o eso puede razonablemente conjeturarse— han depositado en ellas renovadas esperanzas en una lucha unida capaz de poner freno y acaso comenzar a revertir las catastróficas políticas dimanantes del "Consenso de Bruselas" a las que –en abierta violación de todas sus promesas electorales— terminaron allanándose el Gobierno de Rodríguez-Zapatero y Rubalcaba, primero, y el de Rajoy, después.

De esa capacidad de fermento y solidaridad, de puesta en común de luchas dispersas y aun aisladas en un gran frente de resistencia coordinada, depende en definitiva la existencia de una izquierda social y política organizada merecedora de tal nombre. Una izquierda social y política, por acordarnos de un clásico, "que realiza su agitación sin tregua ni descanso " (F. Lassalle). Conviene recordarlo especialmente ahora que las izquierdas sociales se encuentran en nuestro país ante una disyuntiva que ha quedado resumida estos días en dos imágenes: la de las Marchas de la Dignidad, una; y otra, la patética imagen –no hay palabra más certera para describirla— del encuentro en Moncloa de los secretarios confederales Cándido Méndez (UGT) e Ignacio Fernández Toxo (CC OO) con Rajoy y el representante de la patronal para publicitar el "relanzamiento del diálogo social".

Una disyuntiva no es necesariamente excluyente: es verdad que sin la solidaridad de los miles de afiliados de base de CCOO y UGT, y aun de los propios aparatos sindicales, las Marchas de la Dignidad no habrían podido llegar a Madrid ni haber sido acogidas por cientos de miles de personas. Pero es una disyuntiva que obliga a discutir qué orientación política debe seguir el conjunto de los movimientos socialmente resistentes al programa de contrarreformas "austeritarias" en curso. Y que obliga a discutir en momentos de reflujo, hartazgo generalizado y desmoralización, ya se ha dicho; pero en puertas, además, de un largo ciclo electoral que, después de las europeas, municipales y autonómicas venideras a partir del 25 de mayo, y sin olvidarse del crucial referéndum de autodeterminación convocado para el 9 de noviembre próximo en Cataluña, hará coincidir en el tiempo las elecciones generales de 2015 con las elecciones sindicales de 2015-16.

Y como toda discusión de estas características, tiene que partir de un balance del ciclo de las movilizaciones contra las políticas de austeridad desde 2010, de la estimación de la correlación de fuerzas sociales y de la ideación de perspectivas políticas. Y no solo en lo tocante al Reino de España, sino en el marco de la Unión Europea, que es donde se produce la confrontación políticamente determinante con los programas de contrarreforma autoritaria dimanantes del "Consenso de Bruselas".

No parece que las diferencias se den en cuanto a la estimación de la capacidad de movilización social. Se constata, sí, el desplazamiento parcial del lugar de la resistencia social, desde los centros productivos a los espacios de la reproducción social, lo que no es sino consecuencia natural de unas tasas de paro superiores el 26% —rayanas en el 60% entre los jóvenes—, de la terciarización del mercado laboral, de la enorme precarización y de la creciente reducción de la negociación colectiva. A partir de los datos sobre conflictividad laboral del Ministerio de Trabajo y de la patronal CEOE, Daniel Lacalle y Miguel Sanz Alcántara, por reducirnos a dos autores, han venido a confirmar lo que es una experiencia social colectiva, y es a saber: que los trabajadores resisten activamente; y que cuando son convocados a ello de manera coordinada, lo hacen masivamente. Los picos de actividad de esa resistencia en 2010 y 2012 así lo constatan: cuando, además de movimientos ciudadanos como el 15-M, hubo las huelgas generales de septiembre de 2010, y las de marzo y noviembre de 2012, además de las ocho convocadas en el País Vasco desde 2009.

Ramón Górriz, secretario de acción sindical de CCOO, ha resumido así la actual posición de su sindicato en el "relanzamiento del diálogo social": "Una estrategia con la que pretendemos alcanzar resultados y no quedarnos en la mera contestación de las políticas empresariales y gubernamentales". Ha recordado que "los trabajadores y trabajadoras no pueden esperar mientras criticamos la acción del Gobierno sólo con movilizaciones. Nosotros estamos en la calle para hacer patente nuestro rechazo a las políticas de recortes y reformas; pero también tenemos que buscar soluciones a los problemas de la gente y sobre todo para los colectivos que más están sufriendo los efectos de la crisis".

Y el órgano de CCOO, la Gaceta Sindical, volvía a decirlo con palabras no tan distintas, pero sirviéndose de una metáfora reveladora: "Unos sindicatos sin capacidad de transformar en diálogo y acuerdo sus procesos de reivindicación y movilización corren el riesgo de perder su condición de herramienta útil para defender los intereses de los trabajadores. En esta tierra de nadie han permanecido el gobierno y los agentes sociales en los últimos cuatro años: unos gobernando de espaldas a la inmensa mayoría de los ciudadanos; otros activando una agenda de movilización y acción reivindicativa, tan justa y necesaria, sin resultados concretos".

Sin embargo, esa pretendida "tierra de nadie" ya está precisamente ocupada por la iniciativa social y política de la derecha neoliberal de un PP que ha aplicado los términos del rescate del sector bancario y las políticas de austeridad con la determinación y la ferocidad de los convencidos, como recuerda Rajoy cuando se le acusa de actuar al dictado de la Troika. Si Rajoy ha convocado a CCOO y UGT a la Moncloa el 18 de marzo, después de ignorar a ambos sindicatos durante la primera mitad de la legislatura –hasta el punto de tener que actuar Merkel de mediadora para alentar los primeros contactos— no es porque esté dispuesto a hacer la menor concesión en sus políticas de austeridad y contrarreformas, sobre todo cuando la Troika (Comisión, BCE, FMI) le insiste en una "segunda vuelta de tuerca" para cumplir los objetivos del déficit marcados, sino porque está rearticulando su estrategia.

Ante el largo proceso electoral que ahora se abre, Rajoy necesita recuperar cierta paz social que le permita dar verosimilitud a su falsario y monolemático mensaje de "recuperación económica". Y hacer llegar ese mensaje, sobre todo, a aquellos sectores sociales que, más que por sufrir las consecuencias sociales de la crisis, puedan estar prontos a la acción por miedo a esas consecuencias, por pánico a perder la protección social que supone el amparo de la negociación colectiva. Los más de 14 puntos perdidos por el PP en sus expectativas de voto, y la falta de horizontes reales de creación de empleo, más allá de la extensión de la precariedad en uno o dos puntos del paro registrado, no auguran precisamente una recuperación política de mayoría social conservadora. Pero uno o dos puntos sí pueden determinar la política de alianzas para un gobierno de coalición con otras fuerzas políticas de la derecha, como UPyD y regionalistas varios. Y pueden, sobre todo, determinar cuál sería la fuerza mayoritaria en un gobierno del "Consenso de Bruselas", un gobierno PP/PSOE capaz de bloquear cualquier posibilidad de trasladar a un gobierno de coalición de izquierdas la resistencia social acumulada en este período.

Así pues, en resolución, la disyuntiva fundamental en esta discusión incoada, acaso más tácita que explícita, tiene que ver con perspectivas políticas, más que con distintas estimaciones de las relaciones de fuerza.

Las Marchas de la Dignidad, como los otros movimientos sociales que han venido desarrollándose en nuestro país desde el 15-M –incluidos los movimientos populares por el "derecho a decidir" de Cataluña y el País Vasco— apuntan claramente a una estrategia de acumulación de fuerzas sociales que, de uno u otro modo, desembocaría en cambios electorales bastante radicales y muy posiblemente en una nueva mayoría de izquierdas. De fraguar políticamente esta última, necesariamente abriría un boquete rupturista en el statu quo político y económico heredado de la Transición, incluidas las relaciones con Bruselas y Berlín.

En cambio, la recuperación del "diálogo social" propuesta por CC OO y UGT tras la reunión del 18 de marzo es, inconfundiblemente, la enésima maniobra táctica del "mal menor": ganar tiempo e intentar frenar algunos de los aspectos más agresivos de la "segunda vuelta de tuerca" de las devastadoras políticas de austeridad aprovechando en la negociación la perentoria necesidad de paz social en este largo ciclo electoral que tanto va a exigir al PP. Ahora bien; dejando de lado (por ahora) las consecuencias más desmoralizadoras para sus propias bases sociales y el probable aumento del descrédito público que va a acarrear a las actuales direcciones de los sindicatos obreros mayoritarios, hay que saber que esta táctica, de triunfar, no puede atenerse, y eso en el más halagüeño de los casos, a otra perspectiva política que la de un gobierno de Gran Coalición del bipartidismo dinástico que respete en lo esencial el "Consenso de Bruselas". Como la actual Gran Coalición en Alemania.

Queridos y respetados amigos, amigas, compañeras y compañeros sindicalistas: ¡volvedlo a pensar!

Antoni Domènech · G. Buster · Daniel Raventós

sábado, 16 de junio de 2012

"Los consumidores españoles pagaremos muy caro el rescate", alerta el presidente de FACUA

"Sufriremos más recortes de derechos y subidas de impuestos indirectos mientras los banqueros seguirán teniendo carta blanca para cometer más abusos", señala Sánchez Legrán.

 

"Los consumidores españoles pagaremos muy caro el rescate con más recortes de derechos y subidas de impuestos indirectos mientras los banqueros seguirán teniendo carta blanca para cometer más abusos", advierte el presidente de FACUA-Consumidores en Acción, Paco Sánchez Legrán.

"Ahora, más que nunca, España será gobernada desde el extranjero sin que los españoles sean consultados sobre las decisiones ni se les cuente la verdad al respecto", señala Sánchez Legrán. "Lo harán quienes manejan los hilos desde el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea".

La medida dista mucho de ser una buena noticia sino "el desastroso resultado de unas políticas gubernamentales que promovieron la gran estafa de la burbuja inmobiliaria y la larguísima cadena de fraudes llevados a cabo por el sector financiero", denuncia el presidente de FACUA.

"Para colmo", señala, "el dinero prestado irá a la deuda pública y sus intereses aumentarán en miles de millones el déficit anual, mientras que la banca no tendrá que asumir ni tan siquiera el compromiso de abrir el grifo del crédito, sino que más bien puede que a corto plazo puede que éste se cierre aún más".

Sánchez Legrán considera "vergonzante" que el Gobierno pretenda hacer creer a la opinión pública que no se ha producido un rescate sino una simple "línea de crédito", como la ha llamado Mariano Rajoy, cuando los hasta 100.000 millones de euros se prestan al Estado español, y no directamente a los bancos, a través de los fondos europeos de rescate.

"Será el Estado quien tenga que devolver el dinero con intereses, a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), sin garantía de que a su vez los bancos paguen lo que reciban. Bankia no lo ha hecho, el Estado se ha tragado su deuda convirtiéndola en acciones mediante su nacionalización, y para colmo prevé darle más mediante una enorme inyección de capital", recuerda el presidente de FACUA.

fuente:FACUA
foto: DRY

lunes, 11 de junio de 2012

El “Rescate” explicado en 10 puntos

 El Rescate en 10 puntos: que no te vendan la moto!

  1.     El dinero procedente del fondo de rescate europeo (FEEF) se inyecta en el FROB (el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), un organismo público dependiente del Estado español que inyecta liquidez a los bancos con problemas.

  2.     El dinero procedente de Europa, por tanto, no va directo a los bancos como nos quieren hacer creer, sino a una entidad pública de la que responde el Estado, que actúa de aval. Esto significa que si algún banco de los que recibe dinero a través del FROB no puede después devolverlo, el banco no responde, responde en última instancia el FROB, es decir, el Estado, es decir, nosotros los ciudadanos.

  3.     Los 100.000 millones de euros ingresados por el Estado en concepto de préstamo se contabilizan en los presupuestos como una deuda de 100.000 millones, más los intereses que devengue dicho importe. Dichos intereses los paga también el Estado, no los bancos, cuidado, es decir: nosotros los ciudadanos.

  4.     Europa exige a España que dé garantías suficientes (como en cualquier otra transacción de crédito) de que puede devolver el préstamo y los intereses. Esto significa que tenga “saneado” su presupuesto y que mantenga el déficit a raya.

  5.     Si en el presupuesto acaba de contabilizar una deuda de 100.000 millones de euros, el presupuesto no puede nunca cumplir los objetivos de déficit a menos que se ahorre y se ingrese por otro lado. Traducido a la práctica esto significa: más recortes y subidas de impuestos (que no sé por qué me da que va a ser el IVA de los consumidores, y no el impuesto de las SICAV (esas sociedades de inversión de grandes fortunas que solo cotizan al 1%)).

  6.     El Estado español lleva muchos meses financiándose a intereses muy elevados. Esto significa que si antes para obtener un crédito pagaba el 2,4% de intereses, ahora paga el 6%. Esto es así por dos razones:

  7.      Cuanta más incertidumbre se vierta sobre la solvencia de España, más intereses tiene que pagar el país para conseguir financiación, lo cual beneficia a los prestamistas, que en lugar de un 2,4% de intereses se llevan un 6% (y estamos hablando de mucho dinero).

  8.     Las cajas españolas, que se han sumado al carro de los excesos políticos y constructivos durante años, obteniendo con ello ingentes beneficios, están arruinadas desde hace tiempo porque forman parte de esa burbuja inmobiliaria que ningún Gobierno ha tenido el valor de pinchar. Eso lo saben los bancos e inversores de fuera, y están temerosos de invertir en ellos.

  9.     Ahora se supone que con el préstamo europeo pagamos menos intereses, ¿pero a cambio de qué? ¿De nada? Vayamos al último punto:

  10.     Esta dinámica de préstamo+intereses es la misma que ha tenido al continente africano sometido durante décadas, si no siglos. El país está tan endeudado y es esclavo de unos intereses tan altos que todo lo que ingresa va a parar a la devolución de dichos intereses. Para poder hacer frente a estos pagos, el país privatiza y vende toda su riqueza nacional y explota a los trabajadores y habitantes hasta límites inhumanos. África queda lejos, pensamos, pero Grecia no tanto. Y vamos derechitos al mismo resultado. Misma estrategia = mismo resultado.

fuente:DRY
Imagen:Elpais.com

viernes, 30 de marzo de 2012

Trabaja Por España. Asi se sigue el mandato de la Razón en Unicaja el 29M

Trabajar por España, estando de baja medica no es legal, pero este trabajador no debe saberlo, y a pesar de utilizar las muletas, ahí lo tenemos Trabajando por España y por UNICAJA.


miércoles, 14 de marzo de 2012

¿Por qué España tiene un desempleo tan elevado?

...Y ahí está la raíz del problema. Algunos datos son contundentes. El fraude fiscal en España es enorme y se concentra en las grandes fortunas, en las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año y en la banca (responsables del 72% de todo el fraude fiscal) y que supera los 80.000 millones de euros. El problema no es que España no tenga fondos. Lo que ocurre es que el Estado no los recoge, y por lo tanto no puede crear empleo. Ahí está el problema silenciado en los mayores medios de difusión y persuasión del país, los mismos medios que continúan machacando con el sambenito de las rigideces del mercado laboral, culpabilizando a los sindicatos por el elevado desempleo. Y así vamos en un país que se autodefine de ser democrático...


Vicenç Navarro | Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra
nuevatribuna.es

Una característica de la economía española ha sido la existencia de un elevado desempleo. Tanto en momentos de bonanza, con elevadas tasas de crecimiento económico, como en momentos de recesión, el desempleo en España es mayor, y en ocasiones mucho mayor, que el promedio de los países de la Unión Europea (UE-15), el grupo de países de la UE más próximos a nosotros por su nivel de desarrollo económico.

La interpretación que la sabiduría convencional da para explicar este hecho es que el mercado de trabajo español es demasiado rígido. Se repite constantemente en los medios de mayor difusión de sensibilidad neoliberal que los sindicatos han estado protegiendo los contratos fijos, que incluyen a los trabajadores que ya tienen trabajo –los famosos insiders- a costa de los que no tienen trabajo –los también famosos outsiders- que no pueden encontrar trabajo. Estos últimos, principalmente jóvenes y mujeres, tienen enormes dificultades para entrar en el mercado de trabajo, debido a que los puestos de trabajo existentes están ya ocupados por los que tienen contratos fijos. De ahí que la solución que proponen es que se anulen los contratos fijos (para conseguirlo hay que debilitar a los sindicatos) y, con ello, los jóvenes y las mujeres puedan también entrar en el mercado de trabajo.

Este argumento ignora deliberadamente varios hechos. Si el número de puestos de trabajo existentes permanece constante, la eliminación de los contratos fijos sólo variará la composición de los trabajadores, puesto que los empresarios despedirán a los que eran fijos a fin de contratar a los jóvenes y mujeres, a los que pagarán unos salarios más bajos. Los padres serán despedidos para que sus hijos puedan encontrar trabajo a menor coste para la empresa. Esto es lo que desean las reformas laborales del gobierno PP: rebajas de salarios.

Algunos economistas argumentan que los elevados costes del despido hacen que el empresario se lo piense dos veces antes de contratar a un nuevo trabajador porque éste quedará blindado y no podrá deshacerse de él o ella en caso de que necesite menos trabajadores, a consecuencia de que disminuyan sus necesidades de mano de obra. Este argumento parecería que tiene peso, pues tiene una cierta lógica. Pero, parece que los empresarios en España no han tenido tal dificultad. España fue durante muchos años (durante el periodo del boom económico estimulado por la burbuja inmobiliaria) el país de la UE-15 que tuvo mayor tasa de crecimiento de puestos de trabajo, para más tarde, durante la recesión, tener la tasa de destrucción de puestos de trabajo más elevada de la UE-15. La evidencia muestra que en España se crean y se destruyen puestos de trabajo muy fácilmente, negando por lo tanto la tesis de que el elevado desempleo se deba a la dificultad de despedir. En realidad, lo inverso es lo que está ocurriendo. Los países de la OCDE en los que el desempleo ha crecido más rápidamente durante la recesión han sido EE.UU. e Irlanda, que son los países que pueden despedir más fácilmente. España es el tercer país después de estos dos, con la tasa de destrucción de empleo y crecimiento de desempleo más elevada en la OCDE, el grupo de países más ricos del mundo.

Los datos muestran que España tiene una de las tasas de crecimiento del desempleo más altas y la tasa de desempleo más alta, no sólo de la UE-15, sino también de la OCDE. Las reformas laborales aumentarán el desempleo sin mejorar en nada la creación de empleo. Y si no se lo creen, esperen y lo verán. Que ello sea así se debe a que no se está tocando el problema central: la escasa creación de puestos de trabajo. Si miran los datos verán ustedes que España es el país que tiene menos puestos de trabajo por 1.000 habitantes de la UE-15 (396), junto con Grecia (373) e Italia (380). Y donde se ve que hay un gran déficit es en el sector público. En España sólo un 9% de la población adulta trabaja en el sector público. El promedio de la UE-15 es un 15%, y en Suecia un 25%. Si en España tuviéramos las mismas tasas de empleo público que tiene Suecia, tendríamos 5 millones más de puestos de trabajo (que es prácticamente el mismo número de desempleados que existen hoy en nuestro país). En contra de lo que se reproduce en la sabiduría convencional, España tiene un sector público poco desarrollado. El número de empleados en los servicios públicos del Estado del Bienestar está muy por debajo del promedio de la UE-15 y por debajo de lo que nos correspondería por el nivel de desarrollo que tenemos (ver Navarro, V. El Subdesarrollo Social de España. Causas y Consecuencias. Ed. Anagrama, 2006).

Este escaso desarrollo del empleo público explica también el bajo porcentaje de la población que trabaja en el mercado laboral, con clara discriminación de la mujer. Si se facilitara la integración de la mujer en el mercado de trabajo (mediante el desarrollo de la infraestructura de servicios tales como escuelas de infancia y servicios domiciliarios) habría en España 3 millones más de trabajadores, creando riqueza. Se calcula que por cada entrada de una mujer en el mercado de trabajo se crea la necesidad de crear 0.4 nuevos puestos de trabajo en los servicios de carácter personal que proveen las amas de casa (en limpieza, en restaurantes y otros). Trabajo crea trabajo.

La pregunta inmediata es ¿cómo se pagarían estos empleos? La respuesta es fácil. Predominantemente (aunque no exclusivamente) con fondos públicos, incrementando los ingresos al Estado, hoy en día en España, los más bajos de la UE-15 (34%), el promedio de la UE-15 es 44% y Suecia, 54%.

Y ahí está la raíz del problema. Algunos datos son contundentes. El fraude fiscal en España es enorme y se concentra en las grandes fortunas, en las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año y en la banca (responsables del 72% de todo el fraude fiscal) y que supera los 80.000 millones de euros. El problema no es que España no tenga fondos. Lo que ocurre es que el Estado no los recoge, y por lo tanto no puede crear empleo. Ahí está el problema silenciado en los mayores medios de difusión y persuasión del país, los mismos medios que continúan machacando con el sambenito de las rigideces del mercado laboral, culpabilizando a los sindicatos por el elevado desempleo. Y así vamos en un país que se autodefine de ser democrático.


martes, 19 de abril de 2011

Apostar contra España

El expresidente José María Aznar es responsable de una campaña de "sospechas, insidias y mala intención" que perjudica a la economía española; y el actual líder del PP, Mariano Rajoy, "no le corrige seguramente porque le debe su puesto". Lo dijo ayer la dirigente socialista Elena Valenciano antes de reclamar a uno y otro que no socaven la confianza internacional en España.

"Cuando la deuda nacional se encuentra en dificultades en los mercados esperaríamos del PP justamente lo contrario de lo que hace", dijo Valenciano. En su opinión, el principal partido de la oposición "prefiere apostar contra España" con fines electorales, al tiempo que mantiene un "programa oculto" que pasará por el deterioro de servicios públicos como la sanidad y la educación.

Las críticas de Valenciano también iban dirigidas al responsable económico del PP, Cristóbal Montoro, que poco antes había abundado en las tesis de Aznar sobre las dificultades que podría tener España para pagar su deuda. Según Montoro, el PP "nunca ha puesto en duda" a España. "Pero sí la calidad de una política económica que ha colocado al país al borde del precipicio" financiero. El popular tachó, además, de "disparate" la política del Gobierno sobre los ERE y exigió la comparecencia del ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, para discutir cómo regular las prejubilaciones.


fuente: ElPais

lunes, 18 de abril de 2011

España República de Trabajadores


Antonio Baylos

La celebración del 80 aniversario de la II República es una buena ocasión para poner de relieve la tensión que existe en el proyecto constituyente entre una noción clásica de ciudadanía de base liberal-democrática, donde el laicisimo, la educación y la cultura y la ampliación de la participación política fueron los elementos más destacados, y la nueva reformulación de la relación política con el trabajo como eje central no sólo de la economía, sino como objeto de la tutela y promoción por parte del Estado.

“España es una república democrática de trabajadores de todas clases, que se organiza en régimen de libertad y de Justicia”, y esa vertebración de la democracia a partir de la condición de trabajador, se reitera en el art. 46 de la constitución republicana para el que “el trabajo, en todas sus formas, es una obligación social, y gozará de la protección de las leyes”.

A partir de aquí, la II República, en tan sólo dos años, construyó todo el andamiaje de un derecho del trabajo moderno, en donde la componente público-estatal se enlazaba con la privado-colectiva, con la regulación de la libertad sindical, la negociación colectiva y la huelga. La fuerza del Estado Social republicano acrecentaba la presencia de la norma de origen público en la regulación de las relaciones laborales, no sólo de origen parlamentario o gubernamental, sino fundamentalmente a través de los Jurados Mixtos y las Bases de trabajo que se aplicaban como una norma estatal con preferencia a la eficacia contractual de los pactos colectivos regulados en la Ley de Contrato de Trabajo. El reflejo sindical de esta confrontación entre formas de producir las reglas que disciplinaban las condiciones de trabajo y de empleo – las bases de trabajo o los pactos colectivos – anticipaba visiones contrapuestas de la construcción social del trabajo productivo, integradas en la función activa y conformadora del Estado o situadas en un espacio de autonomía colectiva pura marcada por la acción directa, y ambas a su vez en un horizonte de conflictividad social y de reforma permanente.

La reivindicación del derecho del trabajo republicano suele estar ausente de las efemérides del aniversario, que prefieren resaltar el tema de las reformas sociales, la construcción de elementos importantes de un sistema de seguros obligatorios, la reforma agraria o la influencia de la crisis económica de 1929 en las medidas de empleo, desempleo y colocación. Sin embargo es uno de los activos de mayor trascendencia histórica de la II República. El programa de acción legislativa del art. 46 de la constitución sigue suministrando aún hoy los elementos esenciales del esquema de regulación del trabajo, porque reconocía coherentemente la obligación de la república de “asegurar a todo trabajador las condiciones necesarias de una existencia digna”.

Desde estas coordenadas, el derecho del trabajo lo que persigue es la tutela del trabajo, considerado el centro de la sociedad y base de la dignidad de las personas. La dimensión colectiva del trabajo, la estructuración de los trabajadores en sindicatos de clase, y la proyección de sus acciones hacia la extensión de la democracia mediante la ampliación de los derechos de los trabajadores y la mejora de su condición social y cultural, es una seña de identidad republicana. Por eso mismo es silenciada.

Y, no menos importante, también en este dominio, la consideración del trabajo como base de la sociedad y del desarrollo de la democracia aparece como una respuesta a la crisis económica. La respuesta a la crisis mundial del 29 en la República española es la de fortalecer la democracia y potenciar las reformas sociales y la regulación de los derechos colectivos e individuales de los trabajadores. En terminología actual se diría que vigorizar el estado democrático y el estado social fue la respuesta a la erosión de la economía nacional, la forma de dar salida a la crisis. Otra importante lección de aquella experiencia.

Naturalmente que la historia de la república de trabajadores es también la de los obstáculos a su realización. La involución durante el bienio negro y la amnistía laboral – no sólo política – de febrero de 1936 frente a los despidos de 1933-35, la estructuración del fascismo español como brazo de hierro anti-obrero, y la segregación de una hostilidad hacia los sindicatos de clase y la huelga como arma de tutela colectiva que habría de permear como ideología y política de régimen todo el período histórico del Estado Nacional impuesto tras la sublevación militar, son rasgos característicos también de ese período. Pero su concepción central, su mejor legado, la centralidad del trabajo en la sociedad y en el proyecto colectivo de un pueblo, sigue vigente cada vez mas en nuestros días.

fuente: ABaylos
Imagén:MemoriaSevilla

jueves, 3 de marzo de 2011

Cajas de ahorros: instrumentalización y desamoritización

El Banco de España y el Ministerio de Economía han permanecido impasibles cuando Gobiernos regionales como el de la Comunidad de Madrid han protagonizado ofensivas para obtener el control absoluto de Cajamadrid, aún a costa de producir una crisis sin precedentes que paralizó la entidad financiera durante más de un año, ya en plena crisis económica. La trasposición de la última reforma de la Ley de Cajas a las Comunidades Autónomas tampoco se ha realizado tomando en cuenta la corrección de estas perniciosas actitudes.

La Ley ha sido retorcida de tal manera por el Gobierno Regional madrileño,que los representantes designados por la política en Cajamadrid superan todos los límites legales y razonables, controlando la elección de los miembros de los órganos de dirección y controlando el gobierno de Cajamadrid, para alejarlo de la profesionalidad y la autonomía necesarias.

El Decreto para el Reforzamiento del Sistema Financiero, apuesta de forma definitiva por la entrega de las Cajas de Ahorros a los intereses privados. Una enorme desamortización sustentada y justificada en unas exigencias legales de capitalización de las Cajas, difícilmente alcanzables por el sector.

Un Decreto que endurece los requisitos contables para el sistema financiero español con respecto al europeo y especialmente golpea con dureza a las Cajas de Ahorros. Estas medidas tendrán como consecuencia un endurecimiento de las condiciones del crédito, impidiendo a las Cajas españolas competir en servicios financieros con la banca europea y los bancos españoles, sometidos a menores restricciones.

La búsqueda de inversores privados en las Cajas, sometida a la presión de los mercados y del propio Banco de España, amenaza los planes de reestructuración de las mismas y se realizará en unas condiciones de desconfianza e incertidumbre que el propio gobierno alimenta y que se viene a sumar a las manipulaciones externas de las agencias de calificación, especuladores internacionales y los propios reguladores del sistema.

El resultado final, si nadie lo evita, será la venta de las cajas a los bancos a precio de saldo. El bocado más apetecible es Cajamadrid. Primero sanear con dinero público a las Cajas. Para luego entregarlas al sector privado.

Francisco Javier López Martín
fuente:ElblogJavierLopez

martes, 4 de enero de 2011

El capital financiero y su supervisor (el Banco de España) son responsables del elevado desempleo

Vicenç Navarro

El Gobernador del Banco de España, el Sr. Miguel Angel Fernández Ordóñez, y otras voces próximas a la Banca, así como economistas de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), financiada por los mayores bancos de España, son los mayores promotores de la tesis de que la mayor causa del elevado desempleo que existe en España son las rigideces de nuestro mercado laboral, que no permiten a la economía española adaptarse a la nueva situación creada por la Gran Recesión. Esta supuesta rigidez del mercado laboral, así como la falta de disciplina fiscal del estado español, que ha determinado un elevado déficit público, son –según la Banca- las mayores causas de que España no se esté recuperando de la recesión.

Un análisis objetivo de las causas de las crisis, incluido su elevado desempleo, y de la lentitud de la recuperación económica muestra, sin embargo, que la mayor causa de la crisis financiera y económica se debe precisamente al comportamiento especulativo de la banca, pobremente supervisada por el Banco de España. Es más, tal análisis objetivo permite también concluir que la escasa recuperación de la economía española se debe precisamente al mismo comportamiento especulativo de la banca, que continúa ocurriendo con la complicidad del Banco de España, al cual debieran exigírsele responsabilidades por su desidia en su función de salvaguardar los intereses de la ciudadanía y del estado democrático.

Veamos los datos. Una característica del supuesto “milagro de crecimiento económico y creación de empleo” español fue la enorme inversión bancaria en el sector inmobiliario, creándose el complejo banca-sector inmobiliario-industria de la construcción, que fue el motor de tal supuesto milagro. Como consecuencia de ello, el sector construcción llegó a representar el 12% del PIB, más del doble de lo que tal sector representaba en Gran Bretaña o Francia. El milagro se basó en mano de obra –la mayoría inmigrante- de escasa cualificación y bajos salarios. Los precios de la vivienda, sin embargo, alcanzaron niveles exuberantes, que no guardaban ninguna relación ni con los costes reales de producción ni con la capacidad adquisitiva de la mayoría de la población. El ratio precio de la vivienda sobre el salario medio de España era casi el triple del promedio existente en la UE-15. De ahí el enorme endeudamiento de la población, causa de la gran expansión de los negocios bancario-inmobiliarios, centro de la locomotora expansiva de la economía española. Este desfase entre el precio real de la vivienda (coste de producción más beneficios razonables) y el precio actual (que dio pie a unos exuberantes beneficios bancarios sin precedentes), era resultado de una especulación sin frenos, que podría haberse detectado fácilmente por el Banco de España, si éste hubiera tenido la voluntad política que no tuvo. Es decir, si hubiera supervisado al sistema financiero español tal como era su responsabilidad. No lo hizo, y debieran exigírsele responsabilidades por ello, nombrando una Comisión en las Cortes Españolas (tal como ha hecho el Parlamento islandés) que averiguara el por qué de este enorme fallo. Por cierto, otros colectivos responsables de esta dejadez de responsabilidades son los propios bancos y los centros de investigación económica, como Fedea, financiados por la Banca, y que ocultaron o ignoraron las dimensiones de un problema que, a todas luces, se veía que era insostenible. Varios economistas heterodoxos alertamos en los años noventa de lo que se nos venía encima sin que se nos prestara ninguna atención. La ortodoxia económica neoliberal dominante, reproducida en los mayores medios de información y persuasión, estaba eufórica y carente de cualquier capacidad de autocrítica.

Cuando la burbuja estalló, resultado en gran parte de la negativa de las bancas alemanas y francesas a continuar prestando liquidez a los bancos españoles, los bancos españoles pasaron a tener una enorme cantidad de viviendas vacías sin posible comprador. La banca española pasó a ser la mayor propietaria de viviendas vacías que no encuentran comprador en España.

¿Por qué no se reaviva la economía española?

Si el mercado funcionara correctamente, una manera de que la Banca pudiera vender las viviendas vacías y reavivar así el mercado inmobiliario hubiera sido bajando los precios a unos niveles más asequibles (que se correspondan al nivel de salarios medios del país). La Banca, sin embargo, no lo hizo, y continúa sin hacerlo, ya que teme perder mucho dinero. En realidad el precio de la vivienda ha bajado sólo un 12,8% desde el momento en que había alcanzado el mayor precio (en 2006). Como escribió recientemente el The New York Times (18.12.10) la mayoría de expertos inmobiliarios en países europeos calcula que el precio de las viviendas en España debiera bajar un 30% o un 40% para que funcionara de nuevo el mercado de la vivienda y se recuperara así la economía.

¿Por qué no ocurre esto? Porque la Banca prefiere mantener viviendas vacías esperando a que pueda venderlas más tarde a unos precios artificialmente altos, en lugar de venderlos ahora a unos precios más bajos. Y el Banco de España protege a la Banca al indicar que los precios ya han bajado al nivel que debieran hacerlo. El Banco de España, que negó que hubiera una burbuja inmobiliaria, niega ahora que los precios de la vivienda estén todavía inflados. Y lo hace para proteger a la banca. Y protegiendo a la banca se retrasa la recuperación económica. En realidad, el estado español debería intervenir y forzar la venta de las viviendas vacías. Pero, de nuevo, el propio estado español, que tampoco predijo la burbuja inmobiliaria, continúa diciendo que “el ajuste de precios de la vivienda ya ha tenido lugar”, tal como acaba de indicar José Manuel Campa, Secretario de Estado de Economía del gobierno español.

El problema que la banca, el Banco de España y el estado español tienen es que nadie les cree. Y con razón. Es obvio que la banca no esta absorbiendo los costes de su enorme comportamiento especulativo. El que lo está pagando es el ciudadano, que se ha quedado con una hipoteca artificialmente elevada, que no puede pagar, y el usuario (empresario y persona normal y corriente) que no puede conseguir crédito porque la banca está en peligro de bancarrota.

De ahí que las agencias de valoración de la deuda privada, como Moody’s y otras, no crean lo que el Banco de España está diciendo sobre la estabilidad y fortaleza de la banca española, o sobre la validez de las pruebas a las que la banca española ha sido sometida. La falta de transparencia de la banca española es bien conocida (resultado de su excesiva influencia política y de la complicidad existente entre la Banca y el Banco de España) fuera de España. Nadie sabe con certeza, por ejemplo, el número de viviendas vacías que la Banca tiene en España, ni el número de personas con dificultades para pagar sus hipotecas. La banca lo oculta y lo único que hace el Banco de España (que debiera tener esta información) es aconsejarles cordialmente que lo hagan. Pero no lo hacen. Y es la banca la responsable de que, resultado de la desconfianza de los mercados financieros hacia la banca española, el estado español tuviera que pagar este mes un 18% de más en el pago de los intereses de la deuda española que el mes anterior.

Una última observación. Para calcular el impacto negativo que la explosión de la burbuja inmobiliaria ha tenido en causar la Gran Recesión en España, no es suficiente medir el impacto de tal explosión en la producción (es decir, en el 12% del PIB ocupado por tal sector), sino que hay que incluir también su impacto en el consumo. El crecimiento del valor de la propiedad que, como he indicado, era un crecimiento ficticio y no real, resultado de la especulación, determinó un aumento del consumo. Los propietarios de las viviendas se veían más ricos de lo que eran, y por ello aumentaron su consumo. En EEUU se ha calculado que de cada dólar que sube el valor de la propiedad, el propietario aumenta su consumo 5 céntimos. Ello implica un incremento del consumo de 500.000 millones de dólares. No conozco el cálculo para España, pero no me extrañaría que subiera un 2% del PIB. Ello determinaría que el impacto de la burbuja inmobiliaria afectara no sólo al sector de la construcción (un 12% del PIB) sino también al consumo que tal burbuja había generado (2% del PIB). La suma 12+2=14% del PIB es una cifra más que respetable y que explica el enorme vacío creado al estallar aquella burbuja, que debiera rellenarse con un aumento muy notable del gasto público, y que, al no rellenarse, causa la gran lentitud de la recuperación económica.

Y mientras, la Banca, el Gobernador del Banco de España, Fedea y el manifiesto de los 100 economistas neoliberales, tienen la osadía (por ponerlo de una manera amable) de acusar a los sindicatos de ser responsables del elevado desempleo y de la insuficiente recuperación económica. Y los mayores medios de difusión ofreciéndoles enormes cajas de resonancia. Así va España.

fuente: Vnavarro.org

lunes, 12 de julio de 2010

La Roja campeona del mundo

Al igual que en casi toda España, el ayuntamiento instalo una pantalla gigante en la Alameda y cerca de un millar de personas, pudieron disfrutar de un partido que pasara a la historia, a pesar de la dureza en algunos lances por parte de Holanda al final la Roja desmostro que no esta ahi por casualidad y con el gol de HINIESTA, somos los campeones del mundo.

viernes, 25 de junio de 2010

El gobernador del Banco de España reconoce ahora a IU que complementa su sueldo de 165.026 euros al año con al menos 30.000 euros más en dietas



La respuesta a una solicitud de informes y documentación realizada por Gaspar Llamazares a finales de mayo señala que Miguel Ángel Fernández Ordóñez, tras la reducción de su sueldo por las últimas medidas de ajuste, gana anualmente cerca de 2,5 veces el salario del presidente del Gobierno.

El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ha trasladado al Congreso por primera vez de forma oficial datos relativos a sus ingresos anuales. Esto se produce después de que el portavoz parlamentario de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, registrara el pasado 25 de mayo en la Cámara Baja una Solicitud de Datos, Informes y Documentación a raíz de la polémica motivada por la histórica opacidad pública del sueldo del gobernador de la entidad monetaria española.

La respuesta recibida por Llamazares –enviada al Congreso con la firma del propio gobernador- aporta novedades y subsana algún ‘olvido’ sobre la rápida filtración de sus emolumentos realizada a la Prensa por esta institución el 26 de mayo, al día siguiente de tener conocimiento de la iniciativa parlamentaria registrada por IU. Así, Fernández Ordóñez indica que, además de su sueldo anual de 165.026 euros, percibe dos tipos de dietas por asistencia: 1.026 euros cada vez que se reúne el Consejo de Gobierno y otros 492 euros cuando la reunión es de la Comisión Ejecutiva del mismo Banco de España.

Dado que en la información remitida no se comunica el montante total que pueden suponer estas dietas desveladas, fuentes próximas al Banco de España consultadas por Izquierda Unida señalan que ambos complementos pueden suponer cerca de 30.000 euros brutos anuales más que sumar a los 165.026 euros de salario de los que se había informado hasta el momento.

En la documentación remitida al Congreso, Fernández Ordóñez sí que no olvida detallar explícitamente que “dichos importes incluyen la reducción establecida por el Real Decreto-Ley 8/2010, de 20 de mayo, por el que se adoptan medidas extraordinarias para la reducción del déficit público”.

Gaspar Llamazares señala que “una vez conocidos todos estos nuevos datos, se da la circunstancia de que el señor Fernández Ordóñez, que ayer mismo rechazó la creación de un impuesto a la Banca para ayudar a reducir el déficit público, que ataca la mayor contribución fiscal de los que más ganan, que apoya el endurecimiento de la reforma laboral para quitar aún más derechos a los trabajadores y al que se conocen declaraciones como que ‘la actual crisis exige poner en marcha mecanismos que permitan limitar el aumento de los costes laborales’ gana anualmente casi 2,5 veces lo que el presidente del Gobierno (Rodríguez Zapatero percibe 78.185 euros brutos anuales)”.

“Viendo situaciones reales como ésta parece que el gobernador tiene una grave carencia de autoridad en algunas cuestiones y le sobran autoatribuciones para meterse a diario en temas que son ajenos a las competencias de un cargo para el que le propuso el propio Rodríguez Zapatero, competencias éstas que parece tener un poco desatendidas dada su insistente preocupación por otros temas”, valora Llamazares.

fuente: izquierda unida

domingo, 7 de marzo de 2010

Los salarios en España

Este artículo cuestiona la tesis generalizada en las culturas empresariales, políticas y mediáticas de España, de que los salarios son bajos como consecuencia de que la productividad laboral es baja. El artículo aporta datos que muestran el error de tal tesis, documentando que, excepto en algunos sectores de la economía, la productividad laboral promedio de España es comparable a la de otros países de semejante nivel de desarrollo económico al nuestro. El artículo analiza la evolución de la productividad laboral en los últimos veinte años explicando las causas político-económicas de que el crecimiento de la productividad no se haya reflejado en el crecimiento correspondiente del nivel de los salarios.



Existe una creencia generalizada en amplios círculos financieros, económicos, políticos, e incluso mediáticos en España, de que el hecho que los salarios sean bajos en nuestro país se debe a que la productividad de los trabajadores es baja. De ahí que se concluya que, a menos que la productividad de los trabajadores aumente, no se pueden subir los salarios. Es más, en estos momentos de crisis, estos mismos círculos están insistiendo en que hay que bajar los salarios para salir de la crisis. La evidencia existente, sin embargo, no soporta tales tesis. Veamos los datos.

Uno de los documentos más creíbles sobre la productividad en las economías mundiales es el informe que produce anualmente The Conference Board, titulado Performance 2009: Productivity, Employment and Growth in the World’s Economies. En su sector Productivity, se presenta un análisis detallado de la evolución de la productividad en la mayoría de países de economías avanzadas (incluyendo España) y de los países emergentes (países como China e India) que se están desarrollando muy rápidamente, convirtiéndose en elementos clave de la economía mundial Pues bien, en la página 15 de tal informe (que analiza el crecimiento de la productividad en los países de la OCDE, el club de países más ricos del mundo), puede verse que el periodo de nuestra reciente historia en el que la productividad por hora trabajada ha crecido más rápidamente fue durante el periodo 1987-1995. La tasa de crecimiento anual (2,3%) fue una de las mayores en este grupo de países. Tal crecimiento, sin embargo, disminuyó considerablemente durante el periodo 2000-2008 creciendo sólo un 0,9%, uno de los porcentajes más bajos en la OCDE. Varios factores explican este descenso, pero uno importante fue el gran crecimiento del sector de la construcción, resultado del boom estimulado por el complejo inmobiliario-bancario que se convirtió en el eje del crecimiento económico español. Este sector –de escasa productividad- absorbía gran cantidad de recursos que podrían (y deberían) haberse invertido en sectores más productivos.

Las responsables del descenso de la productividad promedio del país no eran -como los liberales subrayaban y continúan subrayando- las rigideces del mercado laboral y la supuestamente excesiva fuerza de los sindicatos, sino el comportamiento altamente especulativo del sector inmobiliario y de la industria de la construcción (el precio de la vivienda creció tres veces más rápidamente que el coste de producirlas) y de los bancos. También son responsables de este boom especulativo las autoridades públicas, incluyendo los equipos económicos de los sucesivos gobiernos que podían haber prevenido la burbuja inmobiliaria, y las autoridades locales para las cuales el boom inmobiliario significó una gran entrada de recursos. Pero el mayor responsable fue el Banco de España, que regula el sistema bancario y que fracasó estrepitosamente en prevenir la burbuja inmobiliaria, hecho ignorado sistemáticamente por el gobernador del Banco de España, el Sr. Miguel Fernández Ordóñez, que tiene la osadía (para ponerlo de una manera amable) de atribuir la supuesta baja productividad primordialmente a las rigideces del mercado de trabajo.

La productividad promedio del país depende primordialmente de su estructura económica. En realidad, hay muchos sectores productivos y de servicios en España, con productividad muy elevada, lo cual explica que, a pesar de que la tasa de crecimiento de la productividad ha disminuido, el nivel de la productividad promedio no es bajo, como los liberales acentúan erróneamente. En realidad, según el informe citado anteriormente, el nivel de productividad laboral es actualmente el 74% del nivel de productividad laboral de EEUU (y es sólo ligeramente inferior al canadiense, 79%, y superior al japonés, 71%). En cambio, los salarios son mucho más bajos que en EEUU, y el nivel de los ingresos por salarios es sólo un 65% del de EEUU. Lo que hemos estado viendo durante todos estos años es un gran crecimiento de las rentas (y beneficios) de la banca y del mundo empresarial, y un descenso, en términos porcentuales, de las rentas del trabajo, y ello como consecuencia de que las rentas derivadas del aumento de la productividad se han distribuido más a favor de los beneficios que a favor de los salarios. Esta situación ha ocurrido, por cierto, en la mayoría de países de la OCDE, resultado de la aplicación de las políticas liberales que han beneficiado sistemáticamente a las rentas del capital. Nada menos que Larry Summers, director de la oficina económica del Presidente Obama, subrayó que en EEUU, “cada familia perteneciente al 80% de la población envía cada año un cheque de 10.000 dólares al 1% de las familias de mayor renta del país” (citado en Howard J. Sherman, The Roller Coaster Economy, 2010, p. 46). Debería hacerse un estudio semejante en España (uno de los países con mayores desigualdades de renta en la OCDE), pues el cheque que la mayoría de familias envía a las rentas superiores (como consecuencia de la manera en que se distribuyen las rentas que derivan del trabajo) es también considerable.

De estos datos puede concluirse que los salarios no son demasiado altos, sino, al revés, son demasiado bajos. Y que ello se debe, no a la escasa productividad sino al excesivo poder que las fuerzas conservadoras y liberales (próximas al mundo empresarial y financiero) tienen en nuestro país. En realidad, el nivel bajo de los salarios es un gran obstáculo para el estímulo económico que el país necesita. La baja demanda, el mayor problema que tiene la economía española (y la europea) se basa precisamente en la gran disminución de la capacidad adquisitiva de las clases populares. La única manera de estimular la economía es, precisamente, a través del gasto público (que, equivocadamente, el gobierno quiere reducir) y a través del incremento de la masa salarial (es decir, del aumento del número de personas que trabajan y de sus salarios). De ahí que el gobierno Obama tenía, entre sus mayores medidas de estímulo, no sólo 700 mil millones de dólares en gasto público, sino el aprobar una ley que reforzara a los sindicatos, como medida de facilitar el crecimiento de los salarios. No así en España.

Vicenç Navarro

fuente : vnavarro.org

lunes, 7 de diciembre de 2009

El papel de España en la Construcción Internacional de la Paz

Organizadas por el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, el Ministerio de Defensa y la UPO, las jornadas se celebrarán el jueves 10 de diciembre en la Casa Palacio de Los Briones.

El evento contará con distintas personalidades del ámbito civil, académico, militar y periodístico que ofrecerán una visión pluridisciplinar de la respuesta de la comunidad internacional, concretamente de España, ante las situaciones de conflicto y para ello se analizarán casos como el de Afganistán y la República Democrática del Congo.



El objetivo principal de las jornadas, como ha explicado el codirector del Iecah –Jesús A. Núñez-, es abordar la respuesta española en los procesos internacionales de construcción de paz en un marco en el que las operaciones pacíficas son sólo un componente dentro de una tarea mucho más amplia. En palabras de Núñez, “entendemos que la construcción de la paz ideal debe aspirar a que no ocurran los conflictos violentos y su cometido debe estar antes de que éstos sucedan aunque también tienen que trabajar una vez que éstos estallan”.

Por otra parte, el codirector del Iecah ha asegurado que la principal carencia del papel actual de España en la construcción internacional de la paz reside en el énfasis que se pone en esta fase del proceso cuando lo ideal sería trabajar en la prevención, asimismo el experto considera “excesivo” el protagonismo que se le da a los instrumentos militares en el proceso de construcción de paz cuando éste debe ser una tarea civil.


PROGRAMA
10 de diciembre de 2009
Casa Palacio de Los Briones. Carmona

10.30-11.00 h. Inauguración de la jornada. Dª Lina Gálvez Muñoz, vicerrectora de Postgrado de la Universidad Pablo de Olavide; coronel D. Antonio Esquivias López-Cuervo, delegado de Defensa de Sevilla; D. Jesús A. Núñez Villaverde, codirector del Iecah.

11.00-12.30 h. Mesa I: “La construcción de la paz en España y su impacto en las operaciones de paz”.
Moderador: D. José Manuel Cortés Martín, profesor de Derecho Internacional Público y Derecho de la Unión Europea de la UPO.
Ponentes: Teniente coronel D. Antonio Garrote, director del Departamento de Operaciones de Paz de la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra; D. Francisco Rey Marcos, codirector del Iecah.

13.00-14.30 h. Mesa II: “Coordinación cívico militar y gestión de la seguridad en entornos violentos”.
Moderador: D. Eladio Garzón, director adjunto del Centro de Estudios Andaluces.
Ponentes: D. Emilio González Ferrín, Profesor de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Sevilla; D. Rafael Moreno Izquierdo, profesor de la Universidad Complutense de Madrid; Dª. Mayte Carrasco, corresponsal de guerra especializada en Cáucaso y Asia central.

16.30-18.00 h. Mesa III: “Estudios de caso (desde R D Congo hasta Afganistán)”.
Moderador: D. Balder Hageraats, investigador del Iecah.
Ponentes: Teniente coronel D. Antonio Ruíz Benítez, ex jefe del Grupo Táctico en Monuc. Cuartel General de las Fuerzas Terrestres (Sevilla); D. David Beriain, periodista y corresponsal de guerra especializado en Guinea Bissau; D. Alberto Serradilla, Ejército de Tierra y observador en Guinea Bissau.

18.00-20.00 h. Mesa IV: “Retos de futuro para la construcción de la paz”.
Moderador: D. Manuel Ricardo Torres Soriano, profesor y responsable del Área de Ciencia Política y de Administración de la UPO.
Ponentes: D. Jesús A. Núñez Villaverde, codirector del Iecah; D. Jordi Marsal, adjunto civil al director del CESEDEN y ex diputado del PSOE.

fuente: UPO