martes, 27 de septiembre de 2011

PROYECTO MONT BLANC 2.011 “Ruta de los Cuatromiles”

Por Alberto Román Sánchez

Lo que para unos pocos algo normal y para muchos sin duda algo impensable, para mí es todo un reto personal y hasta la fecha el más exigente de mi carrera, el más técnico y … el más peligroso, aunque por suerte en la cordada voy acompañado de tres excepcionales amigos y con mas reconocida experiencia (Andrés García Fernández, José Antonio González Blázquez y Víctor Guerrero de la Rosa, integrante y simpatizantes todos del Club Alpino Sevillano y del Grupo de Montaña “A trancas y barrancas”).




Toda la temporada invernal ha sido de preparación, aparte del propio disfrute, realizando ascensiones por toda la geografía española: repetidas veces a Sierra Nevada, Sierra de Gredos y Pirineos, en estos últimos con la mítica subida al pico Aneto (3.404 metros) desde el refugio “La Renclusa” ostentando el titulo de la segunda cima más alta de la Península Ibérica. Incluso nos adentramos en el corazón de África para subir el Ras (4.803 metros), el Timesguida (4.088 metros) y el Toubkal (4.167 metros), este ultimo en el techo del Norte de África en la Cordillera Atlas. Aparte del entrenamiento en grupo en la propia montaña también hemos tenido que completarlo individualmente con atletismo, bicicleta, escalada y personalmente algo de gimnasio para superar una lesión de rodilla, todo enfocado a conseguir una forma física óptima para el reto que nos disponemos a afrontar.

Dicho reto consiste en subir el Mont Blanc, en los Alpes Franceses, que con sus 4.807 metros de altitud ostenta el titulo de ser la cima más alta de Europa Occidental.

De entre las rutas conocidas para subir esta montaña elegimos la más dura, conocida como “Ruta de los Cuatromiles”, pues aparte de subir Mont Blanc también ascendemos al Mont Blanc Du Tacul ( 4.248 metros) y al Mont Maudit (4.165metros). Como dato interesante comentar que la zona tiene nieve durante todo el año incluso en esta época las temperaturas oscilan entre los -5 y los – 15Cº.

Para tener la oportunidad de realizar con éxito la expedición necesitamos una ventana de buen tiempo de unos cinco o seis días, pues entre aclimatación, aproximación y la misma travesía son los días en total que necesitamos para llevar a buen puerto esta empresa.

ACLIMATACIÓN (de dos a tres días):
Ante de la subida debemos aclimatar para que nuestros cuerpos se acostumbren a la falta de oxígeno propia de esas altitudes, para ello realizamos actividades de altura y haremos un par de noches en alguna cumbre cercana tales como Aiguille D’Argentière (3.901 metros), y el no menos conocida Gran Paradiso (4.061 metros), con el objeto de pasar el máximo posible sobre los 4.000 metros de altitud.

APROXIMACIÓN (un día):
Una vez finalizada la aclimatación descenderemos hasta el pueblo de Chamonix (conocido como “la cuna del alpinismo” para ponernos rumbo a Aiguille du Midi o Aguja del Mediodía (3.842 metros), punto de partida de la travesía, donde dormiremos justo antes de afrontar la subida y nos servirá en parte para seguir aclimatando. Cómo haremos noche está aun por determinar, pues aunque contando con la cercanía del refugio de alta montaña “Les Cosmiques” es muy difícil hacerse con una plaza entre todos los turistas que se acercan a la zona para observar el macizo del Mont Blanc aunque sea en la lejanía, por lo que nuestra opciones se reducen o a dormir en tienda de campaña sobre la nieve teniendo que cargar luego con el peso de la misma en nuestras mochilas o cavar un nido en la nieve para así resguardarnos y poder dormir, aunque con los nervios del día siguiente me temo que poco dormiremos, aspiramos tan solo a descansar un rato.

TRAVESÍA (dos días):
Nos levantamos sobre las 2:00 a.m. y ponemos rumbo a Mont Blanc du Tacul, a cuya cumbre ascenderemos aún sin luz diurna, para ello habrá que superar algún que otro serak y escalar una pared de hielo de hasta 50º de inclinación, la cual con nevadas recientes es propensa a avalanchas.
En segundo lugar nos dirigimos al Mont Maudit, ya amanecido el día.
Y por último … el codiciado Mont Blanc.
La travesía será completamente glaciar, teniendo que atravesar las típicas grietas, a la vista o no, y ya que algunas de ellas pueden estar cubiertas por puentes de nieve que no soporten nuestro peso deberemos ir en todo momento encordados unos a otros, así evitamos perder a algún integrante de la expedición. La vuelta la haremos bajando por “Dume de Gouter”, ruta normal de ida/vuelta hacia Mont Blanc y menos exigente que nuestra elección de “Los Cuatromiles” pero con el riesgo de tener que pasar por la famosa “bolera”, donde suelen caer rodando bastantes piedras y el alpinista se siente literalmente como un bolo, siendo una auténtica lotería el pasarla ileso. Antes de volver a Charmonix tendremos que hacer una noche más en el camino, desconocemos de nuevo en qué condiciones, teniendo la opción de pernoctar en el Refugio de Gouter o haciendo otro nido en la nieva para resguardarnos ( ni que decir tiene que preferimos la primera opción).

A la mañana siguiente y tras una jornada no tan dura que la anterior llegaremos por fin de nuevo a la civilización.


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