viernes, 14 de enero de 2011

Zapatero el abrepuertas de la derecha

Manel García Biel
Cabe decir, de entrada que difícilmente la derecha y el PP se hubieran atrevido a tanto, porque sin duda se hubiera dado una reacción política mayor y, por ejemplo, los sindicatos hubieran estado más acompañados política y mediáticamente que lo que lo han estado estos últimos tiempos.


Hubo un día en que Zapatero, cual Saulo, se cayó del caballo, y se convirtió en San Pablo, y renegando de todas sus anteriores afirmaciones, se propuso ser el alumno más aventajado de la clase y capaz de conseguir el aplauso de los mercados.

Desde el día de su conversión Zapatero no ha parado. Congelación de las pensiones; recorte de salarios a los funcionarios; imposición de la Reforma Laboral; Reforma y privatización, bancarización sería mejor decir, de las Cajas de Ahorros; eliminación de la ayuda de los 426 euros mensuales a los parados sin subsidio; subida de las tarifas eléctricas. Y para dentro de poco reforma del sistema de pensiones con alargamiento de la edad de jubilación a los 67 años, y anuncio de reforma de la negociación colectiva incluyendo la eliminación de la ultractividad de los convenios. Y aún no ha acabado la legislatura.

Y junto a ello fotos y titulares para los medios internacionales. Como la foto de la reunión del Presidente con los representantes de las grandes empresas. ¿Para pedirles que arrimen el hombro? No, al contrario, para que los grandes empresarios le lean la cartilla y le impongan los deberes que debe realizar: “las reformas”.

Zapatero, desde su caída del caballo, sólo sabe mirar a la derecha. Clama que hay que sacrificarse para salir de la crisis. Pero el sacrificio sólo parece que lo deban pagar unos, ya que para los ricos y los poderosos no se aplica la más mínima medida ni tan sólo como pantalla de engaño.

Zapatero no engaña, esta dispuesto a todo, a que nos sacrifiquemos lo que sea preciso todos para salir de esta grave crisis. Todos no, hay unas pocas excepciones a las cuales no se dirige nuestro ZP, estas son, las grandes fortunas, los grandes poderes financiero- empresariales y el capital especulativo. Estas excepciones no deben sacrificarse porque ellos no tienen nada que ver con esta crisis para nuestro ínclito Presidente.

Evidentemente, nada de hablar de política fiscal, ni de persecución del fraude, ni de actuar sobre la economía sumergida que dicen alcanza cerca de un 25% en nuestro país. Ni de gravar los beneficios de las grandes empresas, ni los beneficios derivados de la especulación bursátil. De eso nada de nada. ¿Qué podíamos esperar de alguien como nuestro Presidente que cuando aún parecía ser de izquierdas ya decía que “bajar impuestos es de izquierdas”?. Como máximo sube el IVA que grava el consumo y la gran masa de consumidores que son los ciudadanos. La opción está clara, aquí no se habla de cómo aumentar ingresos del Estado, sino de rebajar gastos, y el gasto reside en gran manera en los ciudadanos a los que hay que apretar el cinturón.

Zapatero y su partido no hacen caso a las encuestas que determinan la opinión de la ciudadanía ante sus políticas económicas, laborales y sociales. El Presidente tiene un deber divino por delante y nadie en su partido le lleva la contraria. Importantes voces. Desde Felipe, a otros voceadores de las reformas, todos ellos desde insignes poltronas y bien arrellanados en mullidos sillones, protegidos por sus importantes ingresos mensuales le aplauden y le instan a “ser valiente y no vacilar”. Lo mismo le piden la mayoría de medios de comunicación supuestamente progresistas, con escasas excepciones: “adelante, se precisan reformas y sacrificios”, por el país. ¿Y el país no son acaso sus ciudadanos? Pero el Presidente, ese que un día miraba a la izquierda, ahora no hace más caso que al “oráculo de las reformas y los sacrificios”. Como escribía un buen amigo mío: “nuestro sacrificio, el de la sociedad, que no el suyo”.

Y la derecha ¿qué dice ante todo ello? La derecha calla y otorga. Critica algún tema social, en ocasiones, y por claro interés electoral, hasta se modera formalmente ante las reformas de Zapatero, pero en el fondo lo aplaude, y alguna de sus agentes como la Patronal pide: “Más, más, más”.

En realidad Zapatero le está haciendo todo el trabajo sucio a la derecha, que si gobierna en el futuro hasta podrá ser magnánima con las clases populares y dar una apariencia de moderada. Y es que sería difícil de superar desde la derecha lo que está haciendo Zapatero y el PSOE desde el Gobierno.

Zapatero ni tan sólo reacciona ante hechos claros como la derrota electoral en Catalunya, no fue su culpa, fue la culpa del tripartito, sus políticas económicas no tuvieron nada que ver. Veremos si el revolcón estrepitoso, que ya se ve venir en las autonómicas y municipales, del próximo mayo provocan alguna reacción aunque tardía en el PSOE, que no en Zapatero ya que su objetivo ya no es de este mundo, él va a salvar a España de la crisis y a abrir la puerta de par en par y por mucho tiempo a la derecha.

Y es que Zapatero que era el hombre llamado a renovar y relanzar las políticas de la izquierda, habrá sido el “abrepuertas” político de la derecha, y si nadie lo impide, el enterrador del PSOE por mucho tiempo y de cualquier posibilidad y oportunidad para una política de izquierdas en este país.

fuente: NuevaTribuna

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